Soneto núm. 44
He visto tu saber. También he visto
Ese tu atildamiento para todo,
Como si ciertamente de ese modo
Te sintieras más hábil y más listo.
¡Oh, mi querido nieto!, me contristo
Recordando que tienes un recodo
Donde cierta manchita (y no es de yodo)
Asoma a tu exterior en vez de Cristo.
Vive con más cuidado, hijo del alma,
Atiéndeme y modera bien tu enojo.
La buena educación te dé más calma
O a lo menos te evite un cruel sonrojo.
Si en mi salud te llevas ya una palma,
La salud misma tuya es más que mi ojo.10
Enero de 1943.









