Soneto núm. 36
¡Arriba corazones! En la tierra
sólo hay calamidades e injusticia,
y tal es de los hombres la estulticia
que intentan remediarlo con la guerra.
Y una guerra tan cruel, que allí se encierra
cuanto el odio ha inventado y la malicia,
porque no sólo mata ni desquicia,
sino que toda religión destierra.
¡Arriba corazones! ¡Más arriba!
¡Excélsior! ¡Hasta Dios! Es la palabra;
que, si el furor del mal todo derriba,
en danza maquiavélica y macabra,
el bien supremo sólo en Él estriba,
ya que en el caos nuevo mundo labra.
Enero, 1943.









