Por qué es ese amor

Soneto núm. 37

Las niñas se parecen a los niños
y unas y otros son ángeles del suelo,
porque, aunque por su faz fueran del cielo,
ostentan demasiados desaliños.

Yo, engañado, los miro como armiños,
como lampos de luz en claro hielo,
y pienso que de todos soy abuelo,
y los colmo de halagos y cariños.

Si por ello hago mal, Dios me perdone.
Mis deseos son verlos venturosos
aquí, y arriba, bienaventurados.

Alguno habrá que mi conducta abone.
Y los juzgo inocentes y virtuosos,
ya que Cristo los tiene asegurados.6

Enero, 1943.


6“Dejad a los niños que se acerquen a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.