Soneto núm. 35
Y fray Luis de León sin el rüido
mundanal, con su vida descansada
y lira sabiamente meneada,
deleita mi razón y mi sentido.
Él no habla de escaseces; bien nutrido,
con fácil alimento, en abastada
y aunque rústica, mesa aderezada,
se siente satisfecho y bien servido.
Mas en México el agro nos castiga
y nos hiere los pies con mil abrojos
y las manos con breña y con ortiga,
pues se ha dado en criar líderes rojos,
pura gente malvada y enemiga,
cuervos que al fin nos sacarán los ojos.
Enero de 1943.









