Soneto núm. 14
Qué admirable es lo artístico, lo bello,
no se debe omitir nada en su abono;
antes, siempre elogiarse en recio tono,
ya que tiene de Dios tan claro sello.
De Él es naturaleza un gran destello,
a quien merece levantarse un trono;
sea arcángel de luz, salvaje o mono,
ave, lirio o mujer, Dios está en ello.
Es la belleza que en mi mente admiro,
por la que a solas sin cesar deliro,
aunque ninguno mis batallas vea.
Pincel, lira, buril, música o verso
forjar pueden sin duda otro universo,
si Dios por nuestro caos se pasea.
Enero 5 de 1943









