Soneto núm. 15
¿Quién pasó por aquí, que perfumado
dejó todo el camino y el ambiente,
y a orillas de esa charca pestilente
azucenas y lirios han brotado?
¿Dónde están el hediondo hombre llagado
y aquel ciego infeliz e impertinente?
¿Adónde va agolpada tanta gente
que de su propio hogar se ha descuidado?
Es Aquel que jamás tendrá segundo;
es el divino Redentor del mundo
que predica en el mar y en la montaña.
Que, apenas abre Su divina boca,
conmueve el alma de la dura roca
y al más herido corazón restaña.
Enero de 1943









