Mi alumno más grande

Soneto núm. 40

Tú sólo quieres ver mi cara chica
y la grande en seguida, Pepe amigo.
Yo te digo que no, por don Rodrigo.
¿Quién es? Di a tu papá, y él te lo explica.

Por ahora, con mi ojo de canica
resquebrajada apenas si consigo
que en la calle la paz vaya conmigo,
pues la curiosidad aún más les pica.

Ya aquel tiempo pasó. No se te trepe
a las narices ese par de anteojos
de la curiosidad, mi amigo Pepe,

y quieras estar viéndome los ojos…
No, señor; que tú has sido muy prudente,
y mi alumno más grande y obediente.

Enero de 1943.