Soneto núm.68
Altivo, franco, y sin temer la ola
que asaz cobarde la opinión levanta
en vendidas curules, se adelanta
y el pabellón de nuestra fe enarbola.
Luce y esplende, en su palabra, sola
y llana la verdad que al pueblo encanta,
porque difunde luz, como quebranta
al pagado asesino de pistola.
Eso es bueno, porque él también es “Bueno”
como patriota indiscutible. Artista
del buen decir, hace el discurso ameno,
y su objetivo sin perder de vista
lo va siguiendo impávido y sereno,
a fuer de culto jefe sinarquista.
Enero, 1943.









