Oirá sin recitar

Soneto núm.67

Si viviera el copólogo “abogado”…
(¡Pobre amigo!, y que el cielo me perdone
que así con ese epíteto lo abone
cuando del Juez Supremo está juzgado.)

Si viviera, sin duda que admirado
le dejaran los versos que hoy compone,
sin que nadie lo anime ni corone,
en un día, su amigo desdichado.

Pero él (si Dios benigno y bondadoso
lo recogió en Su seno) oirá dichoso
las cítaras angélicas, divinas,

resonar en las cóncavas alturas
sin recitar jamás literaturas
de acá, ni las “obscuras golondrinas”.

Enero de 1943.