Soneto núm. 21
¡Oh, Antonio, el más leal de mis amigos
y amables compañeros de colegio!
Yo no sé por qué raro sortilegio
fuimos de dos higueras cuates higos.
Nos vieron a los dos como mendigos
desalojados de un palacio regio;
mas… gozamos de un justo privilegio
ante un quorum de jueces y testigos.
Muerto mi padre, abandoné las aulas…
Después… me desposé con mi morena,
con mi morena y adorada Herlinda.
Se acallaron los necios y los maulas…
Tú marchaste a cumplir santa faena…
Hoy, deja al fin que esta oración te rinda.
Enero 9 de 1943.









