Soneto núm. 20
Una cosa eres tú, y otra tu prole,
a quien quiero y respeto, mi sobrino.
Ella no tiene culpa. Tanto vino
hace que tu razón se descontrole.
Caes y ruedas, cual pesada mole,
sobre cualquier político camino,
y haces que, aun en el clérigo Antonino,
el derecho canónico se viole.
Quizás porque no va con tus ideas,
lo echas de casa, insultas y pateas
escaleras abajo, ebrio, inhumano.
Pues, siendo tu paisano y buen amigo,
lo hieres como a estúpido enemigo,
¡terrible chimpancé antediluviano!
Enero 8 de 1943.









