Soneto núm. 16
Reyes Magos, ¡salud! El mundo clama
por cambiar vuestros nombres peregrinos
por otro: “Santa Claus”, que en los caminos
riega otro amor, no el que Jesús derrama.
En vano impugna vuestra antigua fama;
jamás se tocarán vuestros destinos,
que trazó con fulgores diamantinos
la Estrella de Belén sobre la grama
en campos de rebaños y pastores,
a la vez que en alcázares y tronos,
bajo mantos de gules y de armiños.
Los ángeles aún llevan sus loores
y la paz a sirvientes y pastores;
¿y vosotros? Mil dones a los niños.
Enero 6, 1943









