A mi tierra natal

Soneto núm.74

Huetamo, cuna cálida y modesta
en donde se meció mi tierna infancia:
¡qué recuerdos conservas de mi estancia
y de aquel tiempo en que viví de fiesta!

Para mí siempre fuiste una floresta
desde mi dulce hogar, con su fragancia
de lirios y otras xóchiles de esencia, [sic]
hasta el Dolores con su cumbre enhiesta.

Si Dios permite que en tu seno more
para siempre, bien sabes que mis cantos
ensayé para ti. Que se traspore [sic]

mi gratitud en tus recintos santos,
y si a alguien ves que en mi sepulcro llore,
háblale de mi amor, ¡nunca de espantos!

Febrero, 1943.