Soneto núm.70
José: te encargo a mi hija, mi Delfina.
Sobrellévala, es madre de tus hijos.
Compartan con amor los regocijos
y las penas, y eviten toda ruina.
José: te encargo a más la matutina
Stella, entre estos léperos canijos;
y cuida mucho más de lagartijos
y lobos a Celeste, peregrina
beldad que Dios te dio y que tanto quieres…
De lo demás, tú sabes; y tú mismo
guárdate de caer en un abismo.
José: récenme mucho si me muero…
Perdónenme, y olviden que fui un loco.
En fin, te encargo a Mela…, ¡y a mi Coco!
Enero, 1943.









