Confidencia

Soneto núm.71

José: quiero decirte con franqueza
y casi como en son de despedida
que perdones con alma enternecida,
por mil pruebas que has dado de nobleza,

cualquier frase de poca sutileza
o demasiado burda y atrevida,
o, al contrario, tan cálida y pulida
que pierda su esencial naturaleza.

Que perdones, repito, mis cuidados,
mis cariños, sentencias y consejos
a tus hijos, mis nietos bienamados.

Piensa dentro de ti: “¡Cosas de viejos!”.
Pero no; mis temores son fundados…
Y… ¡yo estoy previniendo mis trebejos!”

Enero de 1943.