Soneto núm.66
Mira, joven amigo y buen hermano
Luis, este es para ti mi gran soneto,
y digo gran, porque es grande el aprieto
de hallar un consonante justo y llano.
Aquí está: tú eres Juárez y Luviano,
¿no es así?, y es también el gran secreto
el saber nuestra génesis; te reto
a que tú me descubras el arcano.
Mas sea como fuere, lo que importa
es que ves con amor la pöesía:
que tu oído sutil nunca soporta
(lo que para alguien fuera melodía)
un verso cojo que el descuido aborta.
¡Dame tu mano, Luis; toma la mía!
Enero de 1943.









