¡Jamás!

Soneto núm.64

¿Hasta cuándo podré sin tanta pena
(que a veces mi razón desequilibra)
mis obras terminar? Me falta fibra
y una callada soledad serena.

También me falta amiga mano ajena
cuando la mía se desmaya o vibra
de tal manera que, a mi ver, no libra
de mal leerse una lectura amena.

¿Hasta cuándo tendré una amable nieta
(porque nietos lo juzgo impracticable)
que, siendo tan instruida y tan amable,

le ayude al cegatón viejo poeta?
¡Jamás!, porque en la tierra que yo piso
¡no hay Milton, ni hijas de él, ni “Paraíso”!

Enero de 1943.