Soneto núm.63
Susceptibilidad, delicadeza
de nadie quiero herir. Es imposible.
Será porque yo soy muy susceptible,
o la venganza en mi interior no reza.
Si rezara en mi pecho la vileza,
brotara al exterior seria o risible.
¿Y no será ridículo o temible
caminar todo el tiempo de cabeza?
Al prójimo hay que verlo con cuidado
para nunca salir con cuentas cojas,
si sólo lo medimos por un lado.
Y hoy, en tiempo de bélicas congojas,
hay que tomar el rábano mondado,
y no por lo rasposo de las hojas.
Enero de 1943.









