Soneto núm. 17
¿Dónde están sor Gertrudis, sor María,
que con cariño y compasión me vieran,
o las que a ellas más se parecieran,
quizá, como Francisca, o bien, lucía?
Vale más que no estén; no sufriría
que la acritud de mi dolor sintieran,
que mis lúgubres súplicas oyeran
y aumentara el martirio todavía.
Basta con que los hijos que aquí tengo
y que cerca de mí tranquilos moran
perdonen mi altivez si los arengo
en medio a mi dolor… Sé que me adoran
y les sobra valor por abolengo;
mas no quiero saber si por mí lloran.
Enero 7 de 1943.









