Respóndeme

Soneto núm. 46-1

Estudiar las esencias de las cosas
Fue siempre tu constante y grato anhelo,
Robándole su luz al claro cielo,
Así como su incógnita a grandiosas
Invenciones en ciencias escabrosas.
¿No es así, caro Pin? Dile a tu abuelo
De una vez si también alzas el vuelo
A sublimes regiones misteriosas.
Ve bien por donde vas; mira por dónde
Asciendes y desciendes, te lo ruego.
Levanta a Dios tus ojos y responde:
¿Osará hablar del Sol un pobre ciego
Si ese Sol se obscurece o se le esconde?
Lo que ignoro, ¿por eso ya lo niego?

Enero, 1943