Soneto núm. 29
Hoy, Stella, para ti va este soneto,
aparte, para ti, para ti sola;
porque tiene sabor de barcarola,
porque tiene puntadas de secreto.
Me dicen por ahí “Guillermo Prieto”;
a Prieto hay que dejarlo allá…, en la cola…
Fue capaz de ofrecer en su charola
la cabeza de Max4 a don Beneto5.
Yo soy conservador de mi fe pura.
Político no fui ni he sido nunca.
¿No me vas incontrando la dolzura?
Pos aquí la dolzura se nos trunca…
Y mi viejo laúd esto te canta:
que quiero que tú seas… ¡una santa!
Enero 12, 1943.









