Lucha heroica*

Soneto núm. 4

La luna va [a] esconder su enorme disco
tras el agrio peñón de la montaña,
y su azulada luz apenas baña
el ranchito infeliz y el corto aprisco.

Todo duerme; tan solo el perro arisco
no deja de ladrar con cierta maña,
por lo que puedo asegurar que daña
la oreja del jaguar dueño del risco.

Váse el pastor adonde el perro le habla,
y una lucha feroz presto se entabla
entre el tigre y el can enfurecido.

Tercia el hombre con su hacha y con fortuna:
queda muerto el jaguar; el perro, herido;
salvo el héroe y su grey, y ancha la luna.

Dbre. de 1942