La garza feliz

Soneto núm.59

De tarde, cuando Venus apacible
su mensaje de amor nos ha mandado
y la garza su vuelo ha levantado
porque ya pescar más le fue imposible,

pasa y con su graznido bonancible
va a posarse en el árbol empinado,
en donde muchas veces he pensado
que no envidia al enorme dirigible.

Sin temor de que su helios se le inflame,
porque su gas precioso es gas de vida
que la hace tramontar las nubes bajas,

nada le impedirá que amor reclame
para el lugar donde feliz se anida
y a sus hijos mantiene entre las pajas.

Enero de 1943.