Golosina hedionda

Soneto núm.60

¡Por Dios!, no sé qué hacer con estos juanes:
les habla su mamá, no le responden,
y, si viene a buscarlos, se le esconden…
Son verdaderamente unos tecuanes.

Y ¿qué causa o motiva sus afanes
para que se escabullan y se monden,
y que las penas para mí se ahonden?
¡Los pinzanes, no más que los pinzanes!

Trepados en el árbol, o del suelo,
con un gancho que al fruto se encamina,
repletarse de roscas es su anhelo.

¡Qué importa la garganta ni la angina!
Tal manjar es mejor que un caramelo,
y ¿su esencia…? ¡La arroja la gallina!

Enero de 1943.