No sé qué haría

Soneto núm. 47

¡Ay, cómo he lamentado tu desvío!
¡La injuria que me has hecho te perdono!
Fíjate solamente en que tu encono
Ofende más y más el pecho mío.
Nada ganas con ese desafío,
Sino sólo aumentar tu necio tono,
Olvidando que triste me arrincono
De veras a llorar tu desvarío.
Algún día tú y yo nos moriremos,
Venga pronto o más tarde el negro día.
Allí verás entonces qué valemos.
La culpa, si fue tuya o si fue mía,
O quizá de los dos, ya lo sabremos;
Sólo que entonces Dios… ¡no sé qué haría!

Enero de 1943.